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jueves, 31 de marzo de 2016

AMISTAD: CARIÑO Y COMPRENSIÓN

En el artículo que escribí en Semana Santa me referí a la amistad. Me he quedado reflexionando sobre el tema y me gustaría escribir un poco más sobre el particular.

La amistad en mi opinión tiene dos componentes importantes: el cariño y la comprensión. Es decir, la parte afectiva emocional expresada por el cariño y la parte racional reflexiva expresada por la comprensión. Es importante que estemos “conscientes” de la necesidad de ambos componentes en nuestras relaciones de amistad; y sobre todo, en que aceptemos nuestra “responsabilidad” de participar en cada uno de ellos.

Participamos en el cariño con nuestros actos, por ejemplo si nos encontramos con una persona amiga, en la sonrisa que le brindamos, el abrazo efusivo, el apretón de manos, las palabras afectuosas, etc. Todas estas acciones corporales o lingüísticas buscan expresar a la persona amiga nuestro cariño. La expresión del cariño es importante, tanto para el que lo brinda como para el que lo recibe y si es correspondido mucho mejor. La expresión del cariño en mi opinión dice: aquí estoy, como siempre.

El cariño se puede expresar en todo momento. En los momentos de éxito compartiendo la alegría de la persona amiga. En los momentos complicados acompañando a la persona amiga para que no se sienta en soledad. En los momentos cotidianos del convivir, en las conversaciones, en el juego, en la broma, en los ratos que no cuestan y que alimentan el alma.

En el caso de la comprensión la comunicación es el proceso clave. ¿Qué cuentas?, dice un saludo amical. Detrás de esa pregunta hay muchas otras preguntas, ¿te va bien?, ¿estás con problemas?, ¿cómo va la salud?, en fin podría seguir con muchas preguntas que pueden estar detrás de ese ¿qué cuentas? Esa pregunta pienso yo, nace de la preocupación por la vida de la persona amiga. Porqué se quiere participar de la vida de la persona amiga a través de sus historias de vida.

Son las historias de vida que se cuentan los amigos las que generan la comprensión. Uno cuenta, el otro responde y cuenta; y así sigue ese proceso continuo e inacabable. Así se van conociendo cada vez más el uno y el otro. Se van conociendo y se van comprendiendo.

Cariño y comprensión para cultivar la amistad, consciencia para darnos cuenta y responsabilidad para hacer lo que nos corresponde. No es fácil, pero tampoco es difícil, entonces ¿qué es?: pues eso es amistad.

Hasta el lunes.

lunes, 28 de marzo de 2016

CONSCIENCIA Y RESPONSABILIDAD

Según John Withmore en su libro Coaching, la esencia del coaching es fomentar la consciencia y responsabilidad en los coachees (personas que reciben el coaching).

Withmore entiende por consciencia la capacidad de que el coachee pueda obtener o percibir información de la más alta calidad de lo que pasa externamente a su alrededor y también de lo que le pasa a él en su interior, de tal manera que le permita “darse cuenta de lo que pasa y lo que le pasa”. 

Por ejemplo, si tenemos que hacer un trabajo de carpintería deberíamos estar conscientes que tenemos todas las herramientas necesarias y estamos en el ambiente adecuado para realizar el trabajo. Asimismo, debemos estar conscientes si tenemos alguna preocupación racional o emocional que pueda interferir con le realización del trabajo. En la medida de tengamos una mejor consciencia de lo que nos pasa, nuestro diseño de acciones a realizar será mucho mejor.

En el caso de la responsabilidad Whitmore considera que es la capacidad del coachee de hacerse cargo de las cosas que piensa y que hace. Por ejemplo, si luego de tomar consciencia de su situación se decide por efectuar una determinada acción, esa decisión hecha libremente lo hará responsable de las consecuencias de su acción. De esta manera el coachee se sentirá más comprometido con la realización de la acción y se sentirá responsable de los resultados que se obtengan a consecuencia de la misma.

Afirma además Whitmore que cuando el coachee alcanza la consciencia y responsabilidad, logra alcanzar además un estado mental ideal para lograr su mejor rendimiento.

Serán las preguntas efectivas las herramientas que tendrá el coach para apoyar a su coachee a que pueda obtener esa consciencia y responsabilidad de lo que le pasa o de lo que preocupa. No serán pues ni la asesoría ni la enseñanza.

Cabe señalar que el proceso antes detallado lo puede hacer un coach independiente como también un líder, jefe o directivo interno de la organización que haya desarrollado las capacidades de coach. Y porque no, en mi opinión, cada persona puede ejercitarse en un autoproceso de toma de consciencia y responsabilidad, con lo cual hará más eficiente su proceso de producción de acciones y obtención de resultados satisfactorios.

Hasta el jueves.

jueves, 24 de marzo de 2016

AMISTAD Y SEMANA SANTA

Quería escribir un artículo diferente hoy jueves Santo en honor a Jesús el protagonista de la Semana Santa. Sin embargo, no quería que fuese un mensaje religioso, porque una de mis decisiones cuando inicié el Blog era no mezclar en mis artículos profesionales mis creencias religiosas.

En ese orden de ideas decidí no hablar del amor que en mi opinión es la emoción más importante que se siente en estas fechas; y más bien decidí hablar de la amistad, que también en mi opinión es la segunda en importancia.

¿Y por qué pienso que la amistad es la segunda en importancia? Porqué me lo enseñaron en casa, “cuida a esos amigos hijito, son buena gente” me decía mi madre. “Los buenos amigos hay que cuidarlos” decía mi abuela. Son juicios maestros que viven en mi mente.

Por eso, cuando hablo de amistad inmediatamente e inevitablemente vienen a mi mente los rostros de mis amigos y mis amigas. No vienen en orden cronológico ni de importancia. Simplemente vienen se pasean por mi mente y me sonríen. Mi cuerpo se estremece mi rostro esboza una sonrisa y me siento muy bien.

Podemos tener amigos y amigas de todas las épocas y de todos los lugares donde hemos transitado. Son ellos los que le dan vida a nuestros recuerdos y es con ellos que los recordamos y disfrutamos. Surgen palabras como: ¿te acuerdas la vez que …….?, ¿te acuerdas de …..? Y es a través de esos amigos y amigas que nos damos cuenta de lo que hemos vivido y de las cosas por las cuales debemos estar agradecidos.

Son los amigos y amigas los que nos acompañan en los éxitos, pero sobre todo  en nuestras caídas. Ellos están allí dándonos una mano, una palabra de aliento o quizás simplemente haciéndonos saber que están allí.

En mi interpretación muy personal me imagino a un Jesús amiguero. Él tenía muchos seguidores, pero hizo su grupo de doce amigos íntimos. Sus patas, patas como diríamos criollamente hoy en día. También tenía sus amigos donde iba cuando quería descansar, los de confianza, donde usualmente la conducta se relaja. Así me imagino a Lázaro y sus hermanas Marta y María.

Por eso el día de hoy, le rindo un homenaje a la amistad y a mis amigos y amigas, y también a los amigos y amigas de ustedes mis queridos lectores y lectoras. El día de hoy jueves Santo en el que Jesús sufrió la traición, negación y abandono de sus mejores amigos. Sin embargo, él los perdonó y murió por ellos.

Hasta el lunes, que tengan un buen fin de Semana Santa.

lunes, 21 de marzo de 2016

LA ACEPTACIÓN EN LA PRÁCTICA

En varios de mis artículos pasados he hablado de la aceptación como un proceso positivo para salir por ejemplo de emociones tales como la angustia y la ira; y de estados de ánimo como el resentimiento.

La clave es aceptar lo que no podemos cambiar, como por ejemplo la realidad de que los seres humanos somos seres interpretativos. Aceptar esa realidad debería hacernos aceptar la diferencia de opiniones como algo normal en nuestro convivir con otros seres humanos. Hasta aquí podría haber muchas personas que estén de acuerdo conmigo, que les podría parecer esto razonable. Sin embargo, hay una duda razonable que también les podría surgir: ¿y cómo hago esto?, ¿cómo aprendo a aceptar?

La respuesta en mi opinión es fácil y difícil a la vez. ¿Cómo aprendemos a aceptar? Pues como aprendimos a caminar, montar bicicleta y a nadar. Es decir, caminando, montando y nadando. En palabras más claras, se aprende a aceptar aceptando.

En este momento nos puede venir a la mente, pero cuando aprendimos a caminar nos caímos, al igual que cuando aprendimos a montar bicicleta, y cuando aprendimos a nadar tragamos agua, es más, alguien podría recordar y que casi se ahoga. Como dije al principio, es fácil pero difícil a la vez. Si, en efecto, es difícil, pero al final aprendimos. Ese hacer que nos da la práctica es el que hizo que aprendiéramos. Mientras más complejo sea lo que queremos aprender más práctica requeriremos.

Muy bien me podrían decir, ¿pero a qué viene todo esto en el artículo de hoy? Mi respuesta es que en estos días se nos presenta a los peruanos oportunidades magníficas para practicar la aceptación, ¿por qué?, pues por el clima electoral. El otro día en el Facebook leía una frase en un post que decía algo así: “Prohibido perder amistades por causas políticas”. Detrás de esa frase yo leo, aprendamos a aceptar que somos seres interpretativos y que tenemos diferentes percepciones de la realidad.

Pero por favor, eso no quiere decir que no expresemos nuestras opiniones. Al contrario, quiere decir que es bueno que las expresemos, pero sustentándolas con argumentos, para que sean los argumentos los que se enfrenten y no las personas. Mis argumentos se enfrentarán con tus argumentos, pero no nos enfrentaremos tú y yo. Mis argumentos te convencerán o tus argumentos me convencerán, o quizás no lleguemos a ningún acuerdo, pero entenderemos porque pensamos como pensamos. Y sobre todo, nuestra amistad seguirá vigente. Nuestra amistad estará más allá de nuestro intercambio de ideas y argumentos.

Aprovechemos esta oportunidad que nos da la coyuntura actual para aprender a aceptar. Hasta el jueves.

jueves, 17 de marzo de 2016

¿QUEREMOS SER OBEDIENTES O QUEREMOS SER REFLEXIVOS?

Para ser más explícito del título y de la inquietud del presente artículo, voy a ampliar la pregunta: ¿Queremos ser obedientes de las prácticas sociales que nos brindan los sistemas sociales en los cuales nos desarrollamos, o queremos ser reflexivos mediante la indagación de la validez de los argumentos que existen detrás de dichas prácticas sociales?

Lo positivo de las prácticas sociales es que nos permiten ser eficientes en procesos de convivencia social, organizacional, familiar, etc. La parte negativa es que si no efectuamos una reflexión periódica sobre los argumentos detrás de esas prácticas, podríamos estar basando nuestras acciones con prácticas que en algún momento fueron válidas pero que en la actualidad ya no lo son.

Según Rafael Echeverría en su libro Escritos sobre aprendizaje, la herramienta para lograr esa capacidad reflexiva es la indagación. Entendiendo la indagación como el arte de hacer preguntas para conocer los argumentos detrás de las interpretaciones de los otros, sean ellos instituciones o personas.

La indagación nace de la reflexión y de la duda. Quizás de allí viene el problema, no siempre la duda es bien vista en los sistemas sociales, muchas veces ellos prefieren la certeza y la verdad. Sin embargo, la verdad no es absoluta, porque como sabemos los seres humanos somos seres interpretativos. Por lo tanto, necesitamos reflexionar, dudar y por ello indagar.

En mi opinión la importancia de la indagación y de las preguntas la apreciamos claramente cuando hacemos trabajos y proyectos de investigación. Estos trabajos que pueden ser de diversa índole, desde monografías, tesis de grado, proyectos de mejora o inversión, etc. La gran mayoría de ellos nace de una pregunta a responder. Los cuestionarios de cualquier investigación están compuestos de preguntas. La profundidad de las investigaciones estará en función de la profundidad de sus preguntas. Sin embargo, en el sistema educativo formal no nos enseñan a formular preguntas, nos enseñar a responder, no se premia a la mejor pregunta, se premia a la mejor respuesta (fiel a lo que dijo el maestro o lo que dice el libro).

Haciendo una analogía, si para crear un nuevo descubrimiento mediante una investigación tenemos que partir de una reflexión y de una pregunta; es muy probable que la mejor forma de participar en la creación de nuestra propia vida sea también a través de la reflexión y la formulación de preguntas, por ejemplo: sobre nuestra vida, nuestras emociones, nuestros juicios, nuestras metas, etc.

A mi juicio debemos ser obedientes pero también debemos ser reflexivos; y sobre todo, subordinar la obediencia a la reflexión. Pienso además, que lo que debemos aprender es a ser reflexivos y a formular preguntas, porque a ser obedientes ya nos lo enseñaron desde la niñez.

Hasta la próxima.

lunes, 14 de marzo de 2016

¿QUÉ TAL ESCUCHAS?

Como hemos venido explicando en artículos anteriores las conversaciones son una danza entre el hablar y el escuchar de las personas. Sin embargo, muchas veces le damos más importancia al hablar que al escuchar, a pesar, de que si no fuera porque alguien escucha no tendría sentido hablar. En este artículo lo que haremos es revindicar la importancia del escuchar y lo haremos basándonos en lo escrito por Rafael Echeverría en su libro Escritos sobre aprendizaje.

Como sabemos, porque lo hemos repetido muchas veces en nuestros artículos anteriores, los seres humanos somos seres interpretativos. Esto significa que interpretamos las cosas de acuerdo a nuestros conocimientos y experiencias particulares. Por lo tanto, lo más probable es que las interpretaciones de una misma cosa por parte de varios seres humanos sean diferentes. Este razonamiento es igual de válido para la escucha. Es decir, al escuchar algo, no todos los seres humanos escuchamos lo mismo. Estar consciente de este fenómeno nos hace aceptar que en la escucha existe una “brecha inevitable” entre los seres humanos, como sostiene Echeverría.

Tener consciencia de la existencia de esa “brecha inevitable” debería ser algo bueno por sí mismo. Porque debería hacernos respetar la escucha de los otros seres humanos. Asimismo, debería hacer que nos interesemos en reducir dicha brecha inevitable, tanto en nuestro rol como oradores o como en el de público oyente. Para reducir esa brecha deberíamos aprender a usar ciertas habilidades que nos permitan hacerlo, tales como: i) verificar las interpretaciones de lo que escuchamos, ii) descubrir la intencionalidad o inquietud del orador al que escuchamos, y, iii) indagar sobre lo que no nos queda claro de lo que escuchamos.

Las tres habilidades que hemos mencionado en el párrafo anterior nos pueden sonar bastante razonables. No obstante ello, reflexionemos que en la práctica puede ser que esto no sea así. Muchas veces se cataloga de inseguras, o lentas a las personas que preguntan mucho, o  a las que tratan de verificar sus interpretaciones. Esto puede venir de nuestra educación de la niñez, en la que el maestro prefería al alumno callado y aceptante, en lugar del participativo y preguntón.

Finalmente, otro aspecto clave en la escucha es nuestra disposición de “apertura”. Entendiendo por apertura esa disposición de estar abierto a las interpretaciones de los demás. Solo con esa disposición de apertura podremos aceptar y apreciar la existencia de esa “brecha inevitable”. Solo así, además, podremos trabajar y gestionar dicha brecha con las tres habilidades que hemos compartido en este artículo.

Hasta el jueves.

jueves, 10 de marzo de 2016

APRENDER A APRENDER

En su libro Escritos sobre aprendizaje Rafael Echeverría menciona muchas veces que las personas debemos “aprender a aprender”, por lo tanto, que en los centros educativos nos deberían enseñar a “aprender a aprender”.

¿Pero qué cosa entiende Echeverría por “aprender a aprender”?. Lo que él entiende por “aprender a aprender” es desarrollar una capacidad autónoma de aprendizaje. Es decir, que nosotros mismos podamos ser los creadores y gestores de nuestro aprendizaje.

¿Cómo hacemos eso? Pues mediante otro amigo del que hemos venido hablando en estos artículos de coaching: “la reflexión”. Pero aquí estamos hablando de un proceso de reflexión continua, que nos permita: i) evaluar nuestros resultados, sobre todo los insatisfactorios, ii) buscar nuevas acciones para lograr superar esos resultados insatisfactorios, iii) evaluar la viabilidad de las nuevas acciones y necesidades de aprendizaje, iv) realizar el aprendizaje y ejecutar las nuevas acciones aprendidas.

Cuando reflexiono sobre este tema, me viene a la mente otro proceso que he trabajado en mi vida profesional. Se trata del círculo de Edwards Deming (PDCA): plan (planear), do (hacer), check (verificar), action (tomar acción); o como lo conocían los japoneses “Kaizen”: el proceso de la mejora continua. En Backus trabajamos muchos años bajo este enfoque de mejora continua, y estoy convencido que muchos de los resultados que hasta hoy obtiene esta empresa tienen su base en esa filosofía de vida de su gente.

En mi opinión, ambos procesos son similares, solo que el PDCA es aplicado a la productividad empresarial y el “aprender a aprender” es aplicado a la productividad personal. Esto no invalida el aporte de Rafael Echeverría cuando señala a este concepto como la nueva herramienta clave para lograr el aprendizaje en esta época moderna. Al contrario, en mi opinión esta similitud le brinda mayor fortaleza al concepto.

Otro punto que puedo aportar es que ambos procesos son posibles, pueden ser difíciles, pero son posibles. Recuerdo los primeros años cuando iniciamos el proceso de mejora continua de calidad total en Backus (PMCT), fueron años de mucho esfuerzo. Sin embargo, después se convirtió en nuestra forma de trabajar, algo natural. Nadie tenía que convencernos que las cosas se podían hacer mejor, nosotros las mejorábamos, porque esa era nuestra forma natural de hacer las cosas.

Algo similar es lo que tenemos que hacer individualmente. Acostumbrarnos a aprender por nosotros mismos. Autoevaluarnos y autodiseñar nuestras necesidades de aprendizaje. Hacernos responsables de la creación de nuestro futuro.

Hasta el lunes.